12 de julio de 2026
Hay días que dejan una huella más profunda que otros, y este
es uno de esos días. Para mí tiene un significado especial: como Secretario
Académico del turno vespertino de la Escuela Preparatoria “Del Mariscal”, tengo
el honor de estar entre los invitados al presídium, en la entrega de documentos
a estudiantes que acreditan haber concluido satisfactoriamente sus estudios del
nivel medio superior.
Mientras observo a nuestros jóvenes, me pregunto: ¿hacia
dónde dirigirán sus pasos? Esta incógnita es alegría, es el misterio feliz de
ver cómo cada estudiante comienza a trazar su propio destino.
Con la música de rock de fondo en mi mente, escucho
"[L.A. WOMAN]" mientras veo desfilar a cada uno de los reconocidos
estudiantes que estuvieron en las aulas de nuestra institución desde el 2023
hasta el 2026.
Se toman fotos con los amigos, familiares, padrinos, con sus
padres, y qué maravilla que este instante luminoso pueda capturarse en la
memoria impresa en papel, esa oportunidad de mostrarles a los demás, con una
mirada lista para seguir adelante.
“Volverán las oscuras golondrinas…” decía Bécquer, recordándonos
que hay ciclos. Quizá ellos no lo sepan, pero podría ser el inicio de una
brecha entre ellos, sus amigos, su familia y la ciudad que los ha acogido.
Debido a sus futuros planes, quizá migren y en el futuro regresen como turistas
a esta ciudad donde han pasado los primeros años de sus vidas.
El conocimiento es una semilla y la independencia, la
libertad, la ausencia, la ruptura, son sus frutos, la posibilidad de navegar en
otras direcciones, de desprenderse.
Yo también partí un día, tuve la oportunidad de subirme al
enigmático tren del futuro, de enfrentar la siguiente etapa y lograr una
victoria rotunda, gracias al apoyo de mis padres. Porque un estudiante, por muy
talentoso que sea, necesita el acompañamiento de sus padres.
Chicos, están llamados al ring, pero después al banquete.
Un día podrán decir con sus familias “misión cumplida”. Pero
ahora, lo que puedo compartirles es: entréguense, fluyan, disfruten, pásenlo de
lo mejor, porque llegará el fin de ese ciclo.
Esa es la recompensa que los padres saborean en vida, o tal
vez más allá, ver que sus esfuerzos y su silenciosa tristeza dieron fruto.
Resolvieron la prueba, encontraron la manera de avanzar, de salir adelante, de
superarse.
A veces parece que la escalera no tiene fin y constantemente
surgen dudas sobre si estamos en el camino correcto. Pero un consejo: si les
está costando, entonces van por el camino correcto.
Véanse en las fotos, quienes los acompañaron este día
estarán ahí para motivarles, animarles y reconfortarles. Tendrán mucho que
compartir.
Lo mejor está por llegar.
Ponle PLAY.


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